brisa

desde el suelo maltratado
por un pisar antiguo
estrecho mis pensamientos,
que no son más que impulsos nerviosos.
en el trasnoche poco habitual
me tiendo entre las nubes
a dejar que el cuerpo
se mimetice con las emociones.
en ese intervalo
percibo los días,
mi cuerpo actual,
el ir y venir de mis ojos,
la frecuencia cardíaca de mis latidos,
los registros fotográficos
de mi mayor dicha,
de mi tristeza presente a ratos.
observo los cambios,
las evoluciones
sin sacar nada en limpio,
sin intervenir de frente,
pretendiendo únicamente
dejar que lo físico se eleve,
y que fulmine lo interior.
en este espacio que expresa,
tomo asiento para liberarme,
para ser antagonista
de la historia escrita.
vuelvo a ser polvo,
recorro mis propias carencias,
la virtud del respiro.
busco aquella inquietud
y la transformo en esencia,
la tomo; soy exclusivamente ella en el ahora,
la aprovecho,
saco la espina que era dolor,
que marchitaba su crecimiento.
Continúo con mi vuelo.
en la lejanía,
en el ya inalcanzable despegue
froto mis manos heladas
para regresar a mi fuente.
en el trayecto
cubro los vacíos con amor infinito,
con rayos de plenitud, con estabilidad.
vuelven poco a poco
mis emociones al pecho,
mi deseo consecuente,
todos los caminos
abiertos a mi paso.
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